lunes, 25 de julio de 2011

Me gusta la melancolía; sentir esa tristeza permanente que no cae en depresión. Añorar cosas que nunca tuve. El sosiego en que me envuelve. Sí, me gusta... siempre que sea tan vaga que pueda ignorarla por momentos.

domingo, 3 de julio de 2011

Prioridades

Silencios incoherentes recorren mi piel
y es todo.

No hay más que zumbidos imaginarios
que se alejan y dan vueltas en mi inconsciencia,
sueños lejanos... anestesia.

Besos forzados que intentan liberar
una lengua que quiere hablar,
una garganta que solo produce gritos ahogados.

Un sexo mancillado por motivos pasados,
una mala experiencia que se repite y se repite...

Eso es lo que me queda de esa noche,
eso lo que dura la melancolía de un amor inexistente;
de un perdón que nunca fue.

Es todo y no necesito más,
ya tengo suficientes cosas que llorar...
y tú no eres una de ellas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Por qué sí?

Los pensamientos negativos secuestran mis sueños y siempre termino pensando en que todo saldrá mal... a penas empieza y ya siento que va a terminar, no quiero querer. Siempre sufre más quien más quiere [lo he vivido suficientes veces para haberlo aprendido... por esta vez sé bien de lo que hablo]. Es curioso haber llegado a estar tan bien sola y ahora no querer volver a estarlo. Me siento estúpida dándole vueltas a un asunto en vez de dejar que fluya, me siento estúpida con la incómoda situación en la que me metí [más por gusto que por otra cosa]. Pero al final sé que estaré bien, he sobrevivido a cosas peores, pude vivir antes de conocerlo y sé que cuando se vaya seguiré viviendo; solo no quiero saber qué parte de mí es la que se llevará... Ya me han mutilado demasiado.

lunes, 21 de marzo de 2011

Odio la fragilidad que siempre intento esconder, odio ser susceptiblea ti... a él, pero lo que más odio es sentir un nudo en la garganta que no desaparece. Sentir como mis lágrimas ácidas carcomen mi corazón, mi páncreas, mi hígado y hasta mis ovarios.

Odio que la más mínima partícula de amor en el aire me conmueva hasta sentir esperanzas... con lo inútiles que son. Odio a todos y a todo en este instante porque me odio por momentos y después me arrepiento [pero entiendo que solo se odia lo que se ama].

Odio escribir y odio no hacerlo, me estreso con el solo hecho de pensar que a nadie le importa o que prestan demaciada atención y no es de su incumbencia.

Odio ser psicóloga cuando necesito ser paciente. Atender llamadas, enjugar lágrimas, consolar corazones, despejar dudas, dar confianza, infundir ánimos... odio esos excelentes consejos que doy a los demás y me son imposibles de seguir.

Odio atreverme y odio acobardarme [de igual modo salgo perdiendo], odio el rechazo y odio la aceptación, simplemente tengo demaciadas cosas que odiar y demaciado odio que repartir...

Odio que me ames y odio que él no lo haga [y sé que odiaría si tú no me amaras al igual que si él dejara de ignorarme]. Odio mis hormonas que me hacen tan sensible y tan estúpidamente llorona y odio cuando soy insensible y nada me conmueve...

Simplemente hoy es uno de esos días en los que odio todo por el simple hecho de no tener nada más que hacer, uno de esos en los que los recuerdos me sofocan y mi madre me regaña... un día en el que tengo sueño y no puedo dormir... uno de esos días que tanto odio.

domingo, 6 de marzo de 2011

Divagaciones a las 5 am

Mientras el mundo duerme y las maquiladoras tocan su hora de entrada, mientras los gallos cantan a lo lejos y el tren de la madrugada resuena cerca de mi casa, mientras el mundo sigue su marcha y la tierra rota a 465 metros por segundo yo desperdicio las horas de descanso que mi cerebro requiere. Escribo. Leo. Desperdicio vida... para luego sentirme mal por no poderme levantar temprano nunca.

Es casi hilarante que mi vida tienda a pasarla despierta de noche [con lo mucho que me gusta observar el cielo azul cuando se encuentra rodeado de nubes] pensando en los hubieras y en el futuro que nunca llega como imagino, desechando mis culpas, creyendo en el amor imposible que al final termina por parecerme nefasto y demaciado corto... nisiquiera en mis pensamientos dura demaciado o suficiente.

Y al final de todo lo que concluyo es que mi vida debiera trasladarla a Australia para acomodar mi horario... tal vez mi antipoda tiene el mismo problema de vigilia que me acosa.