martes, 31 de diciembre de 2013
Pasa el tiempo como cuando no pasa nada y todo pasa. Como cuando la lluvia cae despacio, en pequeñas gotas que no mojan pero estás empapada. Pasa. La vida pasa... Pasa sin ti. No estás. Eso es todo. Por eso busco, miro, nada encuentro cuando encuentro todo y lloro. Se encogen los pulmones y no puedo respirar, los órganos se endurecen y ese espacio vacío entre el corazón y el estómago me hace cosquillas, rasga mis ojos. Me contraigo en un ovillo para sentirme protegida, sólo quiero nueve meses de estar de nuevo en ti, cuatro días, treinta y seis horas o tan sólo un te amo... No quiero porqués cuando estoy ocupada en encontrar comos. Barquito de papel en alta mar. Me despedazo entre las olas sin un faro. Pero incluso mis ruinas llegarán a tierra firme y sin ser barco seguiré siendo algo. Tal vez, en algún momento, cuando haya pasado el tiempo y ya no llueva, quizá entonces me seque... Y, a falta de poder flotar, vuele.
miércoles, 27 de marzo de 2013
A veces no te amo. Cuando me lastimas con tu actitud de "lo siento pero no puedo", no te amo. Porque tantas veces te he antepuesto a mi razón y las mismas veces me he arrepentido de creer que vale la pena seguir creyendo. No te pediría que cambies pero he cambiado todo en mí por ti y no parece justo que sea yo la que se amolda a ti como agua en un recipiente cuando ese recipiente está roto y deja que me derrame por todo el piso. Cómo puede ser justo que me calle lo que siento si cada cuatro días me encuentro a mí misma llorando porque eres un idiota que me pide que le diga lo que me molesta tan solo para seguirlo haciendo. Y entonces no te amo, porque me costó mucho tiempo crecer para que vengas tú a hacerme sentir pequeña, porque no puedo amar a alguien que me hace sentir como una opción si yo ya te convertí en mi prioridad...
martes, 26 de marzo de 2013
Cuando encuentro mi vida tan seca como el cenicero en el que se consume mi angustia de querer ser yo quien no pueda es cuando extraño ser la puta que no cobraba. La soledad duele más cuando espero a alguien que cuando sólo deseaba que se fueran dejando la mancha de otro cuerpo; de otro beso vacío. Otra inseguridad llena con minutos de nada era más fácil que la seguridad de convertirme en otra persona. Ponerme a diario la máscara de "todo está bien" es una costumbre que vuelve y se va, entre el orgullo de querer ser yo la que salga. Tal vez si salgo una vez nunca volveré a quedarme con las piernas abiertas y los ojos vacíos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)