martes, 31 de diciembre de 2013
Pasa el tiempo como cuando no pasa nada y todo pasa. Como cuando la lluvia cae despacio, en pequeñas gotas que no mojan pero estás empapada. Pasa. La vida pasa... Pasa sin ti. No estás. Eso es todo. Por eso busco, miro, nada encuentro cuando encuentro todo y lloro. Se encogen los pulmones y no puedo respirar, los órganos se endurecen y ese espacio vacío entre el corazón y el estómago me hace cosquillas, rasga mis ojos. Me contraigo en un ovillo para sentirme protegida, sólo quiero nueve meses de estar de nuevo en ti, cuatro días, treinta y seis horas o tan sólo un te amo... No quiero porqués cuando estoy ocupada en encontrar comos. Barquito de papel en alta mar. Me despedazo entre las olas sin un faro. Pero incluso mis ruinas llegarán a tierra firme y sin ser barco seguiré siendo algo. Tal vez, en algún momento, cuando haya pasado el tiempo y ya no llueva, quizá entonces me seque... Y, a falta de poder flotar, vuele.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario