Quise ver tus ojos; borrar de mi mente toda confusión,
que las preguntas que se acumularon se respondieran con cada parpadeo
pero tu boca no me dejaba observar tus pupilas dilatarse.
Solo quería que me hicieras sentir como antes, como siempre…
lo único que lograba al escucharte era confundirme más,
pensar en que tal vez no eres lo que quiero.
Todo se complica y no busco enredar una telaraña alrededor de mis ojos otra vez.
Saltar fue divertido antes de sentir que mi rostro iba a impactar con el piso,
y dividirse en mil pedazos mientras la sangre salía de mis ojos.
Estaba a punto de rendirme; a un centímetro de perforar la aorta abdominal,
a un par de pulgadas de desgarrar las ilíacas comunes
con cada pensamiento que abarrotaba mi sentido mientras me besabas.
Hasta que lo hiciste, de nuevo lo hiciste… un beso [no los anteriores,
no los que me hicieron dudar y pensar y volver a dudar y quererme rendir]
ESE beso me hizo saber por qué salté y saltaría hoy y todos los días si me lo pides.

No hay comentarios:
Publicar un comentario